Comunicación de malas noticias a los niños y duelo infantil

 

Imagínate que te vas de vacaciones durante un mes y cuando vuelves te enteras de que  tu mejor amigo ha fallecido el mismo día que marchaste. Preguntando a tus familiares porque no te han dicho nada la respuesta es:

  • No queríamos hacerte sufrir y ahora que ya ha pasado un mes tu dolor será menor (al igual que el de ellos que va aminorando)
  • Es mejor que hayas disfrutado de tus vacaciones en lugar de asistir a un funeral, que siempre es más desagradable.
  • Para que vamos a explicarte como ocurrió si no hubieses podido hacer nada y por eso tampoco te lo vamos a explicar ahora que ya es una cosa pasada, ¡Qué más te da saber que pasó si ya sabes que tu mejor amigo ha muerto!
  • Además no vamos a responderte más preguntas porque lo que debes hacer es reponerte, hacer vida normal y no anclarte en pensamientos sobre ese suceso.

Cuando el sujeto es menor estas barbaridades se suelen reproducir en la mayoría de los casos y, apelando al bien del menor, solemos repetir estas escenas cuando en realidad lo hacemos porque no estamos preparados para explicárselo o por miedo al dolor de los demás.

Es muy importante aprender a enfrentarnos a la muerte y el duelo en los niños. En general deberíamos evitar las siguientes conductas y pensamientos:

  • Evitar hablar con los niños o darles explicaciones, porque “total son pequeños y no se enteran de lo que pasa”
  • Hablar con metáforas e historias increíbles (papá ahora es un ángel, mamá se ha ido al cielo y está mejor). Los niños tienden a la fantasía, pero no son tontos.
  • Exclusión total de la situación. Sacarlos de la situación durante el proceso y tratar de que se adapten como si no hubiese pasado nada a su vuelta.

Los niños, como los adultos, en caso de muerte, tienen el derecho de estar informados de lo que les sucede a sus seres queridos, a tomar parte activa del proceso y a que se fomenten todas las actuaciones pertinentes para que su duelo sea elaborado de forma adecuada. Nadie puede quitarles ese derecho, pero según la edad lo abordaremos de una manera u otra.

Factores que influyen en el duelo infantil

  • Edad del menor: reacciones y abordajes diferentes
  • La importancia del objeto perdido.
  • El duelo no siempre es por muerte: pérdida de un diente, de seguridad si se separan sus padres o separación del entorno cuando empiezan al colegio. En adolescentes puede ser  por ruptura de pareja.
  • Experiencia de pérdidas anteriores: si ha tenido pérdidas anteriores puede ayudar, aunque si ha tenido muchas y no están resueltas pueden ser acumulativas.
  • Observación de la elaboración de duelos anteriores en personas próximas: no esconder el dolor ante el niño y explicarle los pasos y rituales que se van a seguir, así el sabrá que se espera de él.
  • El contexto de la pérdida: dependiendo si es repentina o lenta, fortuita o producida por el hombre. El niño acepta mejor las pérdidas que han podido elaborarse con tiempo.
  • Sensibilidad del entorno y las personas queridas. Si se siente querido y entendido buen predictor de un duelo no complicado.
  • La expresión emocional y cognitiva: que pueda expresar sus sentimientos y responder a sus preguntas.
  • Las ideas que el niño posee sobre la muerte
  • Lo que se dice al menor y como se le dice.

Es importante que en la educación del niño no se eviten los temas relacionados con la muerte, las pérdidas y los sentimientos derivados de ellas.

¿Qué entienden los niños y como explicárselo?

0-24 meses: Desconocen el concepto de muerte, pero sienten la ausencia de sus cuidadores primarios. Darles afecto y seguridad.

2-5 años: (2-3) lo que no se ve, no está, cuando algo desaparece de su vista puede sufrir tanto como con su pérdida definitiva. Conforme van creciendo ven la muerte como algo temporal y reversible, similar a dormir. Trabajar sobre estos conceptos erróneos mediante la observación de la naturaleza. Sufren tanto por la pérdida temporal de una persona como por su pérdida definitiva. Sensibles a la falta del cuidador primario y pueden buscar consuelo en un objeto.

6-8 años: La muerte se interpreta como algo malo. Les cuesta verla como algo natural. Le tienen miedo y si ocurre cerca se cuestionan su propia vida y la de sus seres más cercanos. Trabajar la muerte como un estado de la vida.

9-12 años: se adquiere la concepción adulta de la muerte. Comprenden el significado de la muerte y ya lloran de tristeza ( a los 3 no llora porque su madre ha muerto, estará inquieto o llorará porque no está con él). Vigilar sentimientos de culpa ( a veces piensan que es porque han hecho algo malo o que eso solo le ocurre a los malos). Al principio habrá más dependencia del otro progenitor y no debemos romper esa unión, le ayudará a sentirse seguro y elaborar el duelo, la dependencia se irá eliminando posteriormente.

13-18 años: Perciben la muerte como más cercana y se suelen refugiar en actividades de alto riesgo, adoptando una actitud inmortal.

Qué se le dice al menor y como

Si sabemos como hacerlo nos sentiremos más aliviados y seguros y minimizará el impacto traumático.

  • Que el menor esté informado cuanto antes de todo lo que sucede: son observadores (espías) y saben que algo pasa, es mejor desvelar la intriga que mantenerla.
  • La persona que debe dar la mala noticia debe ser alguien cercano al menor. Vinculación importante, figura de seguridad.
  • Buscar un lugar tranquilo, íntimo.
  • Discurso breve y adaptado al nivel del menor. “mamá ha muerto”, “el médico ha dicho que tenemos que operar la pierna” y ver si lo ha entendido: 3 conceptos que deben ser claros (irreversibilidad (no va a volver, es para siempre), involuntariedad ( se han ido porque no hay otra opción, no van a un lugar mejor), no funcionalidad ( ya no funciona su cuerpo).  Si es mayor , a partir de 5 años, se le pueden  explicar otras dos : universalidad( es algo que le ocurre a todos los seres vivos)y  excepcionalidad (no nos morimos con facilidad, lo normal es vivir muchos años)
  • Dar respuesta a las expresiones emocionales y cognitivas del menor: responder a sus preguntas con sinceridad y adaptado al vocabulario y consolarlo sin evitar sus emociones.
  • Explicar lo que puede suceder para tranquilizarle: anticipar da seguridad. Explicar como será su visita al médico, como va a ser el funeral, o los pasos para recuperar su osito

Reacciones

Emocionales: retraimiento social, rechazo, tristeza, llanto, apatía, culpa, hiperactividad, ira, rabia, agresividad, falta de atención, dificultades escolares, miedo a la muerte, protectores.

Físicas: problemas de sueño, problemas en la alimentación, enuresis, dolores de barriga, de cabeza

No castigar estas conductas. Son soluciones que el niño está poniendo a prueba y en ocasiones están  fracasando, redirigir cuando sea necesario.

Ayudar a superar la pérdida ( fases)

1)Aceptar la realidad de la pérdida

  • Si se sabe antes avanzar al niño algunos hechos para que vaya haciéndose a la idea
  • Explicar lo que ha sucedido cuanto antes
  • Intentar que participe activamente en los ritos funerarios
  • Animarle a hablar, a contar la historia
  • Responder ante las preguntas con sinceridad y comprensión
  • Abrazarlo, mantener el contacto
  • Hablar con él de la persona fallecida
  • Visitar el cementerio, el lugar donde esté si él lo pide.

2) Sentir la pérdida y expresarla emocionalmente

  • Permitir que exprese lo que siente y nunca menospreciarlo
  • Animarlo a que no se esconda para llorar.
  • Poner nombre a sus sentimientos cada vez que los exprese
  • En niños pequeños expresar mediante el juego
  • En adolescentes pueden sentir más vergüenza, tomarnos tiempo y estar disponibles

3) Rectificar el concepto de muerte si no está claro

  • No fomentar ideas e inculcarlas (fantasiosas)
  • Hablar de la muerte utilizando elementos de la naturaleza si son muy pequeños.
  • Hablar de sus temores hacia la muerte

4) Ajustarse al ambiente en que la pérdida ya no está.

  • Dejar que el menor tome parte activa en la organización de su nueva vida: donde quiere dormir, con quien quiere vivir, si quiere cambiar su habitación…
  • Hablar con el de los cambios y nueva organización.
  • Respetar sus espacios y su tiempo.
  • Hablar con los profesores y explicarles las alteraciones (si hay alguna)

5) Colocar de nuevo a ese ser querido en la vida de uno, mediante el recuerdo no traumático y las conmemoraciones

  • Usar fotos, vídeos para comentar con el niño
  • Conmemorar los aniversarios.
  • Hacer algo creativo (collage de fotos con la persona que ha fallecido, escribir relato, poema, carta
  • Recoger una caja de recuerdos de esa persona
  • Animarle a hacer un homenaje personal

¿Cuándo se necesita ayuda profesional?

  • Para dar la noticia si en el entorno familiar nadie quiere asumir dar la mala noticia o ayudarle a expresar sus sentimientos.
  • En circunstancias especiales (catástrofes, accidentes…) que está separado de su familia y necesita ayuda ps inmediata.
  • Si a partir del primer mes no mejora y no ha pasado las tres primeras fases
  • Si los síntomas empeoran cada vez más o persisten durante más de un mes.
  • Si presenta: ideas de suicidio, ideas delirantes, grandes regresiones, en adolescentes ctas de riesgo, negación de la pérdida, embotamiento emocional importante, revivir y reexperimentar el hecho traumático con frecuencia, evitar actividades relacionadas con el suceso, estado de hipervigilancia y activación, hipocondría, afecciones depresivas de gravedad.

Rosi Palencia, psicóloga sanitaria

Palencia &acevedo psicólogos

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Mejor solucionarlo cuanto antes

El último post de nuestro blog hablaba de la procrastinación, que trata de ir aplazando y no afrontar las tareas que no nos gustan… pues un poco esto mismo pasa con nuestros problemas emocionales, conductuales, situacionales, en resumen, nuestros problemas psicológicos. Cuando vemos que algo no marcha bien solemos pensar: ya pasará, es una tontería, ya se solucionará tarde o temprano… y eso no suele ocurrir, porque las cosas no se solucionan solas por arte de magia y lo más probable es que vaya a peor y que cuando busquemos ayuda la recuperación sea más larga.

Todos hemos oído la frase “el tiempo lo cura todo” que no puede ser más errónea y a la vez  más utilizada. Resulta que el tiempo no cura nada, sólo cura lo que nosotros hacemos durante ese tiempo, porque incluso el tiempo puede cronificar y hacer mucho más doloroso lo que nos ocurre.

La mayoría de las personas que vienen a consulta suelen hacer la reflexión de que si hubiesen venido antes se hubiesen evitado estar tanto tiempo en ese estado desagradable e incluso a veces insostenible que les ha hecho llamar por fin y acercarse a vernos. Incluso a veces te dicen, “pensé muchas veces en venir, incluso hace un año busqué el teléfono, pero no llamé, porque pensaba que tenía que estar muy mal  para venir al psicólogo o que aquí sólo vienen locos y yo no lo estoy, o que van a pensar si me ven en la puerta…”

Ante esta situación, desconocimiento, en la mayoría de las ocasiones, de la función del psicólogo, les pregunto: ¿y ahora como te sientes?, ¿Si hubieses sabido lo que hacíamos aquí te hubieses animado a venir antes?, ¿ Esto es tan difícil, tan grave como parece? Y normalmente la respuesta siempre es la misma, si lo llego a saber hubiese venido mucho antes.

La realidad es diferente, al igual que vamos al médico cuando nos ocurre algo antes de que sea muy grave( aunque se que a veces también procastinamos aquí y lo vamos dejando hasta que nos encontramos muy enfermos, pero no solemos dejar pasar tanto tiempo como cuando tomamos la decisión de acudir al psicólogo), si cuando notamos que algo no va bien, que no funciona, que intento sobreponerme pero no encuentro la manera de hacerlo, que quiero ayudar a mi hijo pero no sé, que mi día a día se me hace muy cuesta arriba… pedimos ayuda profesional, la situación mejorará rápidamente, porque cuanto antes busquemos solución antes se solucionará y en muchas ocasiones sólo necesitamos unas pocas visitas para poner fin al problema o para dar un cambio radical a nuestra situación.

Por tanto, el mensaje que os quiero transmitir hoy es que cuando algo os perturbe y no os deje tener una vida agradable, os preocupe, os entristezca, os desespere, mejor solucionarlo cuanto antes.

 

Rosi Palencia, psicóloga sanitaria

palencia & acevedo psicólogos